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Un momento estupendo para practicar Mindfulness, o atención plena, es cuando estamos conduciendo.

Diversos estudios indican que un alto porcentaje de personas conduce en modo de supervivencia, de forma competitiva, en piloto automático, con estrés y sin apenas empatía hacia los demás (incluso aunque la empatía sea una de sus virtudes, disminuye al subir al coche). Por supuesto, esto incrementa las posibilidades de tener un accidente.

Sin embargo, practicando podemos cambiarlo y conseguir conducir de forma más relajada. Y en esto nos ayudará el Mindfulness o atención plena.

En el momento de subir al coche realiza tres respiraciones profundas, date cuenta de cómo está tu cuerpo y tu mente. Si notas tensiones trata de soltarlas sin juzgarte.

Comienza a conducir centrándote en el momento presente, siente el volante, la temperatura, tu entorno. Si te distraes vuelve tu atención a la conducción en sí misma, igual que cuando aprendías a hacerlo.

Cada vez que tengas que detenerte por un semáforo, señal de STOP o atasco, realiza respiraciones abdominales, pausadas y profundas.

Date cuenta de cuándo te entra la prisa o si sientes ira cuando otra persona se te cruza. No te juzgues, trata de aceptar la situación lo mejor que puedas, sabiendo que esas emociones incrementan el riesgo de accidente. Piensa en tus seres queridos y en no estropearte el resto del día. No puedes cambiar cómo conducen los demás, pero sí cómo reaccionas tú. Ve practicando la aceptación y vuelve tu foco al acto de conducir.

He de confesar que conduciendo es dónde más me está costando implementar el Mindfulness en mi día a día. Pero con práctica y paciencia iremos mejorando.

Y tú, ¿cómo llevas conducir? Te animo a regístrate en la web y compartir tu opinión con nosotros en los comentarios o el foro.

A través del dibujo podemos realizar otro tipo de meditación activa. El "mindfulness" nos ayuda a estar presentes en el aquí y ahora; por ello podemos dibujar siguiendo las mismas bases.

Para ello, debemos dejar de lado a nuestra parte crítica y analítica. Son las características del lado izquierdo de nuestro cerebro. Esta vez, simplemente, vamos a disfrutar de nuestra creatividad sin juzgar el resultado. Nos centraremos en el proceso de dibujar o garabatear. Deja que se exprese tu lado derecho del cerebro.

Basta con un papel y un lápiz (o bolígrafo). Comienza haciendo garabatos, trazando líneas, cuadrados y cualquier otra forma geométrica. No importa si queda "bien" o "mal". ¡No vamos a exponer el resultado!

Céntrate en cómo sujetas el lápiz, ¿de forma suave o tensa? En la textura del papel. ¿Qué formas dibujas? Si te distraes o tu mente empieza a decirte que esto es una perdida de tiempo, de forma amable, vuelve tu atención al dibujo.

Si te "impone" todavía comenzar a garabatear, puedes empezar por colorear. En la sección colorea tienes disponibles imágenes para colorear.

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Existe mucho debate, entre las diferentes tradiciones y culturas meditativas, sobre qué postura hay que adoptar cuando meditamos.

¿Debemos sentarnos en el suelo o en una silla? ¿Hay que apoyar la espalda o no? ¿Tengo que cerrar los ojos o los puedo dejar abiertos?

La imagen clásica que nos viene a la mente, cuando pensamos en una persona que medita, es la llamada flor de loto. Con las piernas cruzadas, pies sobre los muslos, espalda recta, hombros relajados, ojos cerrados y manos con los dedos índice y pulgar en contacto. Sin embargo, esta postura no es accesible a todo el mundo, por ejemplo, para poder poner ambos pies con la planta hacia arriba se precisa flexibilidad.

En realidad, lo único necesario es que la postura te deje mantener un estado de alerta y relajación al mismo tiempo. En mi caso, si apoyo la espalda me suelo quedar dormida, en cambio, cerrar los ojos no me produce somnolencia. Sin embargo, si a ti te sucede lo contrario, puedes apoyar la espalda y dejar los ojos medio abiertos, pero mirando a un punto fijo para no distraerte.

En lo que parece estar todo el mundo de acuerdo es en no tumbarse, salvo que la meditación sea para dormir mejor... 

Mi consejo es que pruebes qué postura te funciona a ti. Y, si quieres, regístrate en la web y comparte tu opinión con nosotros en los comentarios o el foro.

En general, para meditar se recomienda utilizar la respiración como foco de atención o "ancla" en el presente. Sin embargo, si tienes asma o alguna otra enfermedad respiratoria, no siempre es fácil. Soy asmática desde pequeña y sé lo que cuesta centrarse en la respiración cuando la nariz está completamente taponada y tienes la sensación de ahogo.

Por supuesto, este artículo no sustituye las recomendaciones de tu médico ni los controles correspondientes. Aunque hay estudios que indican que la meditación y el "mindfulness" mejoran la enfermedad.

Siempre podemos intentar centrarnos en la respiración y aceptar que no es como nos gustaría. La meditación nos enseña a aceptar la realidad tal y como es. Pero también tenemos la opción de poner nuestra atención en otro foco. Por ejemplo, podemos apoyar las manos sobre los muslos, con las palmas hacia arriba, y centrarnos en las sensaciones de los dedos (cosquilleo, calor, picor, etc.). Cada vez que te distraigas, vuelve tu atención a las manos.

Se trata de entrenar nuestra atención para que, cada vez, nuestro cerebro sea más calmado y menos reactivo. Por lo que sirve cualquier otro foco de atención. También puedes centrarte en los detalles de una planta, ¡tu eliges!

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La decisión más grande e importante ya la has dado… atreverte a intentarlo. ¡Todo empieza con ese primer paso!

¿Por dónde seguimos? Lo primero es buscar un lugar tranquilo en el que no te molesten. Para empezar es mejor en interior, para evitar distracciones, hasta que tengas más práctica. También es recomendable intentar meditar sobre la misma hora para poder crear un hábito. En mi caso prefiero por las mañanas, tengo menos sueño porque me acabo de levantar y hay menos ruido exterior. Pero debes descubrir cuándo te va mejor a ti.

Lo siguiente es ir poco a poco. Cinco minutos para empezar es suficiente. Apenas tendrás tiempo a frustrante y tú cerebro va obteniendo recompensas por objetivos logrados. La mente es como un músculo, debemos entrenarla, no pegarnos un maratón según comenzamos.

Ponte una alarma (mejor si el sonido no es estridente) o elige una meditación guiada de cinco minutos. En la sección meditaciones de esta web tienes varias disponibles.

Ten en cuenta que tu mente se distraerá mucho al principio y tendrá resistencia a este cambio de hábitos. Cuando meditamos no tratamos de dejar la mente en blanco. Sólo debemos observar nuestros pensamientos, sensaciones y emociones sin apegarnos.

¡Cuéntanos en el foro qué tal lo llevas y si tienes alguna duda contacta conmigo!