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En general, para meditar se recomienda utilizar la respiración como foco de atención o "ancla" en el presente. Sin embargo, si tienes asma o alguna otra enfermedad respiratoria, no siempre es fácil. Soy asmática desde pequeña y sé lo que cuesta centrarse en la respiración cuando la nariz está completamente taponada y tienes la sensación de ahogo.

Por supuesto, este artículo no sustituye las recomendaciones de tu médico ni los controles correspondientes. Aunque hay estudios que indican que la meditación y el "mindfulness" mejoran la enfermedad.

Siempre podemos intentar centrarnos en la respiración y aceptar que no es como nos gustaría. La meditación nos enseña a aceptar la realidad tal y como es. Pero también tenemos la opción de poner nuestra atención en otro foco. Por ejemplo, podemos apoyar las manos sobre los muslos, con las palmas hacia arriba, y centrarnos en las sensaciones de los dedos (cosquilleo, calor, picor, etc.). Cada vez que te distraigas, vuelve tu atención a las manos.

Se trata de entrenar nuestra atención para que, cada vez, nuestro cerebro sea más calmado y menos reactivo. Por lo que sirve cualquier otro foco de atención. También puedes centrarte en los detalles de una planta, ¡tu eliges!

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